La cédula de habitabilidad y la licencia de primera ocupación son dos documentos técnico-administrativos que acreditan que una vivienda cumple las condiciones mínimas para ser habitada. Son imprescindibles en muchas operaciones de compraventa, alquiler y conexión de suministros.
Cédula de habitabilidad
Acredita que la vivienda cumple las condiciones mínimas de habitabilidad (superficie, ventilación, iluminación, servicios básicos). La expide la comunidad autónoma. Es obligatoria en Cataluña (primera cédula y renovaciones), Baleares y algunas otras CCAA. En Madrid y Andalucía no existe como documento autónomo: se presume que toda vivienda con licencia de ocupación o primera ocupación cumple los requisitos.
Licencia de primera ocupación
La otorga el ayuntamiento para obras nuevas o grandes reformas. Certifica que la edificación se ajusta al proyecto aprobado y está en condiciones de ser ocupada. Sin ella, no puede conectarse el suministro de agua y luz en un inmueble nuevo, y en muchas CCAA no puede escriturarse como primera transmisión.
Cuándo te afecta en la compraventa
Al comprar una vivienda de segunda mano, solicitar la cédula de habitabilidad vigente (si tu CCAA la exige) o verificar que la licencia de obras está finalizada es parte de la due diligence básica. En pisos muy antiguos que no han tenido cédula en décadas, obtenerla puede requerir pequeñas obras de adecuación.
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